EL RESUMEN RÁPIDO
Si solo quieres la cifra, para un negocio local en España los rangos habituales en 2026 son estos. Son orientativos: cada profesional pone su precio, pero si un presupuesto se sale mucho de aquí, merece la pena preguntar por qué.
Y existe una cuarta vía que cada vez usan más negocios pequeños: no pagar la web de golpe y pagar una cuota mensual que incluye web, mantenimiento y posicionamiento, normalmente entre 50 y 200 € al mes. Ahora vemos cuándo tiene sentido cada una.
LAS CUATRO FORMAS DE TENER UNA WEB
Hacerla tú con una plataforma (Wix, Squarespace, Shopify…)
Es lo más barato en dinero: la plataforma cuesta entre nada y unos 40 € al mes. Lo que no se ve en la factura es tu tiempo. Montar una web decente lleva bastantes horas aunque uses una plantilla, y luego hay que actualizarla.
Funciona bien si estás empezando, si te manejas con estas herramientas y si tu negocio no depende de que te encuentren en Google. Se queda corta en velocidad, en posicionamiento y en diferenciarte: hay miles de webs con la misma plantilla que la tuya.
Un freelance, en pago único
Para una web de cuatro o cinco páginas (inicio, servicios, sobre ti, contacto) lo normal es pagar entre 500 y 1.500 €. Si necesitas tienda online, reservas o algo más complejo, sube.
La ventaja es el trato directo y el precio. El riesgo está en el después: muchos freelance entregan la web y desaparecen, y cuando necesitas cambiar un horario o algo se rompe, no hay nadie al otro lado. Pregunta siempre qué pasa cuando la web ya está entregada.
Una agencia, en pago único
Entre 1.500 y 5.000 € para una web corporativa, y bastante más para proyectos grandes. Pagas estructura: diseñador, programador, alguien que coordina. Tiene sentido cuando el proyecto lo necesita de verdad.
Para un negocio local con una web de pocas páginas, muchas veces estás pagando más de lo que vas a aprovechar. Y ojo con quién trabaja realmente en tu proyecto: no siempre es la persona que te lo vende.
Web por cuota mensual
No pagas la web de entrada. Pagas una cuota al mes, normalmente entre 50 y 200 €, que cubre la web, el hosting, el mantenimiento, los cambios y en muchos casos el posicionamiento en Google.
Es el modelo de "alguien se encarga de esto por mí". Te ahorras el desembolso inicial y tener que buscar a alguien cada vez que necesitas algo. A cambio, normalmente hay una permanencia mínima, así que léete bien las condiciones antes de firmar.
PAGO ÚNICO O CUOTA MENSUAL
Es la duda más habitual, y no hay una respuesta que valga para todos. Lo que la decide es una pregunta muy simple: ¿quién se va a ocupar de la web cuando esté hecha?
Pago único compensa si…
Tienes a alguien en el equipo que sabe tocar la web, no vas a hacer cambios a menudo y no dependes de Google para que te lleguen clientes. A la larga sale más barato.
Cuota mensual compensa si…
No tienes tiempo ni ganas de pelearte con la web, quieres que alguien la mantenga y la mueva en Google, y prefieres no adelantar mil o dos mil euros de golpe.
Haz la cuenta completa antes de comparar. Una web de 1.200 € en pago único más 50 € al mes de mantenimiento y otros 300 € al mes de posicionamiento no es "una web de 1.200 €". Compara siempre lo que te va a costar el primer año completo, con todo lo que necesitas incluido.
Truco para comparar presupuestos: pide a cada uno el coste total del primer año y del segundo, con dominio, hosting, mantenimiento y posicionamiento incluidos. Muchas diferencias de precio desaparecen cuando lo pones todo en la misma tabla.
QUÉ DEBERÍA INCLUIR EL PRECIO
Sea cual sea la opción, un presupuesto serio para la web de un negocio debería dejar claro todo esto. Si algo no aparece, pregunta antes de firmar:
- Diseño adaptado a móvil. La mayoría de tus clientes te van a buscar desde el teléfono.
- Número de páginas y qué contenido lleva cada una.
- Quién escribe los textos y quién pone las fotos. Suele ser lo que más retrasa una web.
- Dominio y hosting: si están incluidos, cuánto cuestan después y a nombre de quién quedan.
- Formulario de contacto, WhatsApp y mapa, para que quien te encuentre pueda escribirte en un clic.
- Configuración básica para Google (títulos, descripciones, velocidad, alta en Search Console).
- Qué pasa después de entregarla: cambios, actualizaciones y soporte.
LOS COSTES QUE NADIE TE CUENTA
Lo que hace que una web "barata" acabe saliendo cara casi nunca está en el presupuesto inicial. Estos son los que más veo:
- Renovación del dominio y el hosting. El primer año sale de oferta y el segundo cuesta el triple.
- Cada cambio se cobra aparte. Cambiar un precio o un horario no debería costarte 40 € cada vez.
- Plugins y licencias de pago que la web necesita para funcionar y que nadie te mencionó.
- El dominio a nombre del desarrollador. Si un día cambias de proveedor, puedes perder tu propia dirección web.
- La web se queda sin actualizar y a los dos años está lenta, insegura o rota.
- No aparece en Google y acabas pagando a otra persona para posicionarla.
UNA WEB QUE NADIE ENCUENTRA NO SIRVE
Este es el punto que más se olvida. La mayoría de presupuestos cubren hacer la web y publicarla. Pero tener web no significa que te encuentren. Si alguien busca tu servicio en tu ciudad y salen antes cinco competidores, tu web, por bonita que sea, no trae clientes.
Posicionar una web en Google en búsquedas locales ("fontanero en Getafe", "clínica estética en Murcia") es un trabajo continuo, no algo que se hace una vez. Por eso pregunta siempre: ¿qué se hace para que aparezca en Google y quién lo hace cuando la web ya está entregada? Si la respuesta es "nada" o "eso es aparte", ya sabes que al precio de la web le falta una parte importante.
Si quieres entender mejor cómo se reparte el trabajo en marketing digital y qué hace cada perfil, en el blog tienes la guía sobre cómo crear una estrategia de redes sociales y la de cómo medir el retorno de lo que inviertes.
QUÉ TE CONVIENE SEGÚN TU NEGOCIO
Estás empezando
Presupuesto muy ajustado y tiempo libre: una plataforma tipo Wix te sirve para arrancar. Cuando el negocio funcione, ya darás el salto.
Negocio local que vive de que le encuentren
Clínicas, reformas, talleres, inmobiliarias, despachos, academias… Aquí lo que importa es salir en Google en tu zona, y una cuota mensual con posicionamiento incluido suele ser lo más rentable.
Tienes equipo y quieres control
Si alguien de tu equipo puede mantener la web, un pago único con un buen freelance sale más barato a largo plazo.
Proyecto grande o tienda online seria
Muchas páginas, integraciones o catálogo grande: aquí sí tiene sentido una agencia o un desarrollador especializado, con presupuesto a la altura.
En mi caso trabajo con el modelo de cuota mensual para negocios locales: hago la web, la mantengo y la posiciono en Google, y tú no tienes que adelantar nada. Si quieres ver cómo funciona y lo que cuesta, lo tienes en la página de web + Google para negocios.
PREGUNTAS FRECUENTES
¿Cuánto cuesta una página web para un negocio pequeño?
Una web sencilla para un negocio local (inicio, servicios, sobre nosotros y contacto) suele costar entre 500 y 1.500 € en pago único con un freelance, o entre 1.500 y 4.000 € con una agencia. Con el modelo de cuota mensual se paga entre 50 y 200 € al mes sin desembolso inicial. A eso hay que sumarle dominio, hosting y mantenimiento si no están incluidos.
¿Es mejor pagar la web de una vez o una cuota mensual?
Depende de quién se va a ocupar de ella después. El pago único sale más barato a largo plazo si tú o alguien de tu equipo la vais a mantener. La cuota mensual compensa si no quieres pelearte con actualizaciones, cambios ni posicionamiento, porque todo eso entra en el precio y no tienes que adelantar dinero.
¿Cuánto cuesta mantener una web al mes?
Solo el dominio y el hosting cuestan entre 5 y 25 € al mes. El mantenimiento técnico (actualizaciones, copias de seguridad, seguridad) suele estar entre 30 y 100 € al mes si lo contratas aparte. El posicionamiento en Google es otra partida distinta.
¿Una web hecha con Wix o similar sirve para un negocio?
Sirve para empezar y para negocios que no dependen de Google para captar clientes. Su límite está en la velocidad, el posicionamiento y el tiempo que te va a costar a ti: la plataforma es barata, pero las horas que dedicas a montarla y mantenerla también cuentan.
¿El precio de la web incluye salir en Google?
Casi nunca. La mayoría de presupuestos cubren el diseño y la publicación, pero no el trabajo de posicionamiento. Una web que nadie encuentra en Google no trae clientes, así que pregunta siempre qué se hace para que aparezca y quién lo hace después de entregarla.
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